domingo, 21 de junio de 2015

ETAPA 11 (y última): FISTERRA - MUXIA 29,3 KM.




 DIFICULTAD: MODERADA
TIEMPO: 7,30 HORAS.


       ... parecía que habíamos llegado al final del camino y resulta que sólo era una curva abierta
a otro paisaje y a nuevas curiosidades.
                                                                      -José Saramago-



Esta jornada supondría la culminación no solo de esta segunda aventura por el llamado "camino primitivo", sino también de mi anterior "ruta el poyete" como yo he bautizado a mi primer camino a Santiago, ya que en aquella ocasión se me quedó esa espinita clavada finalizando mi andadura en Finisterre por falta de tiempo.
Llegar a Muxia y conocer de primera mano este pequeño y bello pueblo costero fue el mayor motivo para que emprendiese por segunda vez el camino hacia Santiago, aunque he de admitir que he disfrutado tanto o mas que la primera vez, debido en gran parte a los paisajes recorridos y sobre todo a las compañias que he conocido en cada etapa.

 El viajero emprende el camino, austero y en soledad, pero en el transito va enriqueciéndose su dicha merced a las amistades halladas. Es de recibo mostrar mi gratitud a todas ellas.

 Esta jornada de casi 30 kilómetros iba a ser larga por lo que emprendí la salida bastante temprano, por suerte Juan,  el propietario del bar "El Canario" me informó el día anterior que abría a las 6 de la mañana, circunstancia que me encajaba perfectamente para desayunar y despedirme de Juan agradeciendole sus atenciones, el trato recibido y las últimas indicaciones para salir de Fisterra en dirección a Muxia.


Doble señalización
Fisterra - Muxia
Muxia - Fisterra,
según punto de partida
del peregrino.

Iglesia barroca de San Martiño de Duido
Volviendo otra vez en dirección a la playa de Langosteira, pero en vez de bajar a ella se continua por la acera adosada a la carretera para tomar un desvío asfaltado a la izquierda  entre el hotel Arenal y el asador San Roque que nos sitúa en algo mas de 1,5 km. en la aldea de San Martiño de Duio. El camino pasa junto a su iglesia barroca y su adosado cementerio.






San Salvador
Continuando hacia delante durante poco mas de 1 km., trayecto mediante el cual se mantiene la vista de la playa de Langosteira a mano izquierda, se alcanza Escaselas, apenas se roza esta aldea pues casi en su salida, converge con una carretera totalmente recta que une esta localidad con la de Hermedesuxo y a posteriori con la de San Salvador, mucho mas pequeña.






Rial
Se afronta ahora un siguiente tramo internándose el camino en ascenso a través de un bosque de eucaliptos por donde se visitan también los pequeños núcleos urbanos de Rial, Buxan y Suarriba.




Suarriba



 Nos vamos aproximandonos paulatinamente de nuevo a la costa atlántica, de hecho se vislumbra una playa cercana entre masa de pinos.


Recorridos ya aproximadamente  unos 10 kilómetros en la etapa de hoy se visita la población de Padris, y el camino va ascendiendo y separándose de la costa para una vez hecho cima sobre un terreno elevado, comenzar a descender bruscamente por la otra vertiente. En este descenso se atraviesa la aldea de Canosa antes de converger con la carretera comarcal CP- 2301 que conduce a Lires.

Iglesia de San Estevo, entrando en Lires



Situada en el kilómetro 13,5 en esta jornada, Lires es parada obligada, pues en esta localidad es imprescindible sellar la credencial del peregrino para solicitar alojamiento en el albergue municipal de Muxia, al término de esta etapa. Dicho sello, se puede estampar en el bar del hostal As Eiras.







Casa Raúl, Lires
Por mi parte, no vi dicho hostal a mi paso por aquí, pero siguiendo las recomendaciones de una amabilísima vecina del lugar que incluso se ofreció a acompañarme, encontré un sello a disposición de los peregrinos de paso en el patio- terraza abierta al publico de una casa rural que según información de mi interlocutora, fue de las primeras casas que en Galicia se utilizaron como hospedaje para transeúntes y turistas.





 Se cruza el pueblo de punta a punta y se salvan las aguas del río Castro a través de un puente de reciente construcción, este río marca también la linea divisoria entre los Concellos de Fisterra y Muxia.







 El camino se torna en un estrecho sendero que se interna en un tramo boscoso, intercalado por extensiones de campos de cultivo baldíos y maizales, de esta forma se cubre una distancia de aproximadamente 4,5 km., en los que se visitan fugazmente las poblaciones de Baosilveiro, Frixe y Guisamonde, asimismo, en este último núcleo, se continua unos 2 km. mas por la carretera local a Morquintián.




A la entrada de esta aldea, nos encontramos un cruceiro y  una socorrida fuente en la que reponer líquidos y energía para un siguiente esfuerzo en ascenso tras dejar en pueblo y que nos conduce a un cruce de carreteras en el que tal y como indican las señalizaciones, es aconsejable girar a la derecha y posteriormente tomar un desvio a la izquierda adentrandonos en una pista forestal para un ascenso aún mas pronunciado hasta la cima del  Monte Facho de Lourido donde las vistas son espectaculares.





Todo lo que sube, baja. Y a continuación solo resta ir descendiendo por la misma  pista forestal, muy ancha y cómoda tanto para peregrinos a pie como para los numerosos "bicigrinos" que me iban adelantando.








Bonita herramienta
Resta poco para el final de etapa. A algo mas de dos kilómetros después de haber hecho cima, se alcanza la aldea de Xurarantes como antesala de Muxia.


 Por último se accede a la carretera CP-5201, estos dos kilómetros finales por asfalto y sin resguardo del implacable sol de medio día se me hicieron interminables, el cansancio acumulado ralentizaba la marcha y resultaba desesperante no ver aparecer el casco urbano tras cada curva.
 Pero tuve el consuelo de disfrutar del maravilloso paisaje que ofrece la Playa de Lourido.





Sin intención capté a una parejita
que se encontraban plenamente "liados"
sobre la arena de la playa aprovechando
la soledad.
No lo intenteis, yo ya he probado y
el zoom no da pá mas.

Y satisfaría mi curiosidad entrevistando a un ¿Marino-agricultor / agricultor marino?, ¿Para que servían  unos sacos de algas marinas que estaba vaciando y puestas a secar a orillas de la carretera? Mi interlocutor me informó que dichas algas se utilizaban para la industria cosmética y productos farmaceuticos...evidentemente, pero que si no pregunto, reviento.




Para mi alivio, tras una curva cerrada a la derecha entro por fin en Muxia, donde tras alojarme en su enorme y abarrotado albergue busqué un restaurante con vistas al puerto. Luego mas descansado y aseado daría una vuelta para ver este bonito lugar.









                              MUXIA - Ruta turística elpoyete.blogspot


Muxia es, en el sentido literal de la palabra PRECIOSO.
Es un conjunto de imágenes puramente gallegas territorialmente hablando que llaman profundamente la atención y admiración para alguien como yo, acostumbrado a paisajes antígonos y mediterráneos.
Fueron Juanjo y Gabi, mis queridos amigos y compañeros de camino los que me animaron a que llegase hasta aquí en esta segunda andadura para conocer de primera mano este lugar al que ellos arribaron en su peregrinación y me hicieron llegar fotos y vídeos que utilicé para publicar un post dedicado a ellos.PINCHAR AQUÍ.
Obedeciendo los consejos de esta pareja, ocupé el resto de la tarde en deambular por el  puerto de Muxia e imitar el recorrido que ambos hicieron para conocer el emblemático Santuario de la Virgen de la Barca, destino obligado de cualquier peregrino del camino de Santiago para poner el broche final a su aventura.
Aquí dejo estas imagenes como botón de muestra y de cualquier modo insuficientes para acabar de conocer y admirar este bonito enclave marítimo.


Iglesia románica de Sta. María de Muxia


Santuario Nuestra Señora de la Barca en remodelación
 tras sufrir un incendio provocado por un rayo el
día de Navidad de 2013.
Este es el punto y final para todo peregrino en el
Camino a Santiago.



Puerto de Muxia



" La Ferida" ( La Herida)
Monumento en recuerdo a la catástrofe
ocurrida frente a estas costas por
el barco petrolero Prestige en 2002.
















¡¡¡ BUEN CAMINO !!!












sábado, 9 de mayo de 2015

FISTERRA, OTRO PUNTO DE VISTA.



                                                      Fai un sol de carallo.
                                                      (hace un sol del carajo)
                                                                    - Os Resentidos-



 9/09/2014



Al día siguiente de mi llegada a Santiago me desplacé en autobús a Fisterra, ahorrandome así tener que volver a  hacer las tres etapas que ya recorrí en mi anterior camino: Etapa 48: Santiago- Negreira,        Etapa 49: Negreira- Olveiroa, Etapa 50: Olveiroa- Fisterra.



En argot ciclista, fue una jornada de transición, que aproveché para "adecentarme" un poco tras buscar alojamiento (en el albergue municipal, no me dieron plaza ni sellaron mi credencial por haber usado medio de transporte). Así pues, me hospedé en el albergue privado "Mar de fora", un poquito mas caro pero con mucho mas servicios y de un trato exquisito por parte de Silvia, su hospitalera.



Una vez realizadas las tareas, salí para dar una vuelta por el pueblo, era media mañana y disponía de todo el día para pasear por él.
 El puerto que hace un año recorrí de punta a punta, bullía ahora de vociferantes marineros, ociosos transeúntes como yo y algunas que otras tribus de lo mas variopintas tomando el sol como lagartos.

A la hora del almuerzo, me instalé en la terraza de un modesto bar cercano a la parada de autobuses, "El Canario" se llamaba, mientras comía entablé conversación con su dueño Juan, amabilísimo personaje que me puso al corriente de todos los rincones del pueblo, sean turísticos o no.
Decir que en el recibidor del albergue, vi un poster en la pared de una fotografía panorámica de Fisterra, muy bonita, estaba tomada desde un punto elevado y mostraba la estrecha franja de tierra que une Fisterra con el territorio nacional. Le hablé de esta foto a Juan y me indicó el lugar al que tenia que ascender para divisar esa panorámica.  Cerca de allí me habló también de un paraje poco conocido por turistas y peregrinos conocido como la piedra de San Guillermo.
                                                                                                                                                                                       La tarde de aquel día tenía previsto ocuparla en ascender otra vez al faro pero el itinerario turístico propuesto por Juan me pareció "a priori" mas seductor.

Así que, concluida la comida me pertreché con la cámara de fotos e inicié la ruta sugerida por Juan.
En principio se sigue el mismo trayecto que para subir al faro, pasando frente a la iglesia de Santa María de Fisterra, pero mas adelante se abandona el asfalto tomando un desvio a la derecha, continuando por una pista forestal en ascenso hasta la cima del monte Facho.





Faro de Fisterra

En el margen derecho, la playa de Langosteira.
En el izquierdo, la playa del Mar do Fora.









Para tomar estas dos fotos, tan solo tuve que dar media vuelta.




















Para mi frustración no supe localizar la vereda para visitar los restos de la ermita de San Guillermo, una pena, pero ya me lo advirtió Juan cuando me dijo que no me sería fácil encontrar el camino, pues este esta muy poco frecuentado y menos aun señalizado.






Antes de regresar al albergue quise bajar a la playa de Mar do Fora ( Mar de fuera), lugar este que tampoco había recorrido en mi anterior estancia aquí, los lugareños de Fisterra me recomendaron que visitase. Me habían dicho que la puesta de sol desde la misma orilla de la playa es todavía mas espectacular si cabe que desde el mirador de el faro.

Por la sinuosa pasarela de madera que baja a la playa, me encontré con los mismos  "hippies" que había visto esa misma mañana junto al puerto, se fueron reuniendo con otros muchos a esperar la caída del sol en plan "místico".
 Y así acabé el día, con la tenue luz del astro rey engullido por las aguas, el batir de las olas, amenizado por "ruidos" de percusión  de mis compañeros de playa danzando al son de los tambores mientras embriagaban el aire de olor a marihuana.



























Al día siguiente realizaría la última y definitiva etapa de este peregrinar.