jueves, 21 de junio de 2012

ETAPA 15: VILLAHARTA - ALCARACEJOS 38 Km.

Dificultad: MEDIA
Tiempo: 10 HORAS

                                            El hombre puso nombre a todos los animales
                                            en el principio, hace mucho tiempo.
                                                                                               - Bob Dylan - (continua en este post)

Si en el relato anterior  recorrí 36 km. haciendo dos etapas en una, fue por decisión propia ya que podía haber hecho escala en poblaciones intermedias, tenía esa posibilidad, en cambio para esta que estaba a punto de empezar, no quedaba mas opción que la de afrontar de una atacada los 38 km. que separan Villaharta de Alcaracejos, atravesando Sierra Morena, subir al Puerto Calatraveño (748m.) y bajar después al Valle de los Pedroches  y durante este trayecto no hubo ningún núcleo urbano, tan solo algún que otro cortijo anclado en la propia sierra.
¡Preparaté bien de Agua, la necesitarás!, me aconsejó bien Ángel la noche anterior, hice acopio de esta metiendo en el congelador una botella de 2 l. y otra de 1´5 l. + otra de 1´5 l. en la nevera y otra de 1 l.para llevar mas a mano. Total, 6 kilos mas que añadir a la ya pesada mochila junto con la menguante comida y enseres.
Temprano me puse en marcha, dejando atrás Villaharta y el Valle del Guadiato, subiendo por la carretera comarcal CO-6410 que se dirige a Pozoblanco, durante 1 km. aproximadamente, para después y siguiendo siempre las indicaciones amarillas tomar una senda a la derecha que pasa por un área recreativa con un cartel indicativo para ascender al Puerto Calatraveño.


 Acabada este área, se continua por el cauce de un arroyo que me devolvería de nuevo a la carretera antes mencionada, también tenía la opción de haber continuado por ella pero había que describir una amplia curva. A los pocos metros abandoné el asfalto  al llegar a la altura del cortijo San Isidro "lo reconocerás por sus numerosas tolvas"- me previno Ángel-.


Cortijo San Isidro


 Dejé este cortijo a mi derecha y continué por una cañada en un ligero y suave descenso que me conduciría hasta el río Guadalbarbo.
Durante este trayecto hice una breve parada para comprobar si había secado la "colada" que hice la noche anterior en mi hospedaje.

Es importante en este tipo de viaje de varios días seguidos, llevar muchos pares de calcetines y cambiártelos un par de veces en etapas largas, como esta que estoy relatando. Sin embargo, para no cargar con mucho equipaje se pueden llevar menos, para ello hay que lavar los usados siempre que haya ocasión de hacerlo.Yo aproveché la ducha que me dí al final de la etapa del día anterior, para con el mismo agua y jabón, lavar calcetines y ropa interior,(importante llevar pinzas).
Otro consejo cuando se lleva todo el equipaje en una sola mochila,es llevar la ropa usada y la comida bien aisladas y cuanto mas separadas por motívos de higiene, pero esto ni que decir cabe.
Al poco tiempo de ir caminando por esta cañada real, me dio alcance un pastor acompañado de sus perros  que se dirigía a echarles un vistazo a sus vacas que tenía en un cercado próximo, entablé conversación con el recabando información sobre su labor y el preguntándome sobre mi procedencia, anduvimos un buen trecho juntos. Es agradable encontrar compañía de vez en cuando y de este tipo aún mas, se soporta mejor la carga en la espalda al olvidarte momentaneamente de ella. Al cabo de un rato el pastor se excusó por llevar un poco de prisa y apretando mas el paso se despidió no sin antes desearme un buen viaje, yo por mi parte le agradecí su información y compañía y le deseé un feliz día.


vio un animal en una colina
masticando tanta hierba, hasta que se hartó
vio leche salir, pero no supo cómo
"ah,creo que la voy a llamar vaca"





El siguiente animal que se encontró
tenía lana en la espalda y cascos en los pies
comía hierba en una ladera muy empinada
"ah, creo que la voy a llamar oveja"

A unos 5 km. de descenso por esta cañada, llegué al Guadalbarbo que crucé sin problemas pues sus aguas se encontraban estancadas.



A partir de aquí comenzaba una empinada subida por una pista algo mas estrecha que la anterior.Nada mas comenzar esta subida me llevé primero un susto y después una agradable sorpresa cuando en una curva cerrada se cruzó fugaz justo delante mio un enorme ciervo (Cervus Elaphus Hispanicus, según me he informado), no me dio tiempo siquiera a encararme la cámara cuando desapareció entre los chaparros.

Después pasé delante de una granja de marranos "de pata negra" que al llamarlos ¡¡ oink, oink!!, ¡¡inok, inok!!, se acercaron dóciles al vallado para que yo pudiese hacer un poco el chorra con ellos.

vio un animal dejando un rastro fangoso
un rostro verdaderamente sucio y un rastro sinuoso
no era ni demasiado pequeño ni demasiado grande
"ah, creo que lo voy a llamar cerdo"





















Completada la subida y tras haber caminado durante 12 km. hasta ahora, este camino confluía con una pista forestal muy ancha y en muy buen estado que continuaba en ascenso pero mucho mas suave 
 durante 5 km. mas para después dejar esta y tomar a la derecha un camino mas estrecho y pedregoso que se internaba entre olivos. Fue aquí  cuando recibí una llamada telefónica de mis compañeros de camino Juanjo y Gabi, se habían enterado de que yo estaba realizando estas etapas del camino en solitario y decidieron llamarme para preguntar que tal lo llevaba y darme su apoyo y animo, en verdad esta llamada me reportó mucho bien, ¡¡GRACIAS A LOS DOS! También fue aquí en este tramo donde poco después de acabada la llamada telefónica,  comenzaba el ascenso pronunciado hacia el puerto Calatraveño. Me encontraba algo cansado e iba escuchando música variada del móvil cuando ya casi llegando arriba, sonó en los auriculares la Bso. de "Carros de Fuego " ¡Joder, menudo subidón!
 




Valle de los Pedroches al fondo,
vista desde el puerto Calatraveño













Una vez coronado este, se atisba ya a lo lejos el Valle de los Pedroches. La bajada es mas escarpada que la subida, con mucha piedra suelta, se me hizo también mas dolorosa pues ahora apoyaba mis pasos en la parte delantera de los pies,justo donde mas heridas y rozaduras tenía.
Tras un largo tramo del camino que se me hizo infinito desprovisto de arboleda y de solo monte bajo que no ofrecía sombra alguna,llegué al cortijo de la Hoyariza que cuenta con agua potable (según me he informado al redactar este post). Al pasar este cortijo, abrí  la puerta de un cercado, una mas de las muchas que se encuentran en el camino, solo que tras esta había signos de ser un corral ó paso frecuente de ganado por la abundancia de excrementos ( cagarrutas) que me encontré a mi paso. Creo que fue aquí donde cogí pulgas,

o quizás fue al pasar junto a los marranos, o un encuentro que tuve mas adelante con un burro y unas vacas, no sé, el caso es que acabé con no pocas picaduras al termino de esta etapa.




Desde el cortijo anteriormente mencionado había una rápida bajada de 1 kilómetro hasta el río Cuzna,



 que pude atravesar sin problemas y donde en su orilla hice un alto para  almorzar el último bocadillo y las pocas viandas que me quedaban en un afán también de aligerar mi carga, del agua también hice habida cuenta en los tramos pasados, me quedaba 1/3 parte del repostaje inicial para afrontar lo que me quedaba de esta etapa (unos 9 ó 10 km.).
Fue un suplicio volver a ponerme en marcha, pues los pies al "enfriarse"  me dolían con cada contacto de una pequeña piedra a través de las botas.
El terreno a partir de aquí se suavizó un poco, caminaba entre fincas alambradas en sus límites y la vista característica de la dehesa a ambos lados.
El sendero que llevaba, atravesaba la carretera comarcal hacia Pozoblanco y continuaba por un GR bien señalizado, en el me encontré con otro poyete  esta vez no descansé en el, solo me hice la foto de rigor haciendo tributo al nombre de este blog.


¡¡¡ POYEEEEEETEEEEE !!!





Compartiendo la comida con mis semejantes,
esa iba a ser mi cena, así que esa noche ayuné.





Y estas pobres se quedaron mirando
¡Lo siento! ya no quedaba mas nada.












No dejaría ya este camino hasta llegar a la ermita de San Sebastian junto a un área recreativa para después afrontar los últimos 4 kilómetros en un tramo asfaltado haciendo entrada en Alcaracejos. 








 Llamó mi atención al entrar al pueblo el hecho de que tanto las casas viejas como las de nueva edificación, todas ellas tenían  tanto  en sus puertas como en ventanas dinteles hechos de granito, material abundante en esta zona.


Después ya solo me quedaba buscar pensión donde darme una buena ducha y librarme de los molestos insectos que ya mencioné (ni acordarme quiero de ellos). Descansar para afrontar una nueva etapa al día siguiente con el alivio al pensar que esta sería mucho mas corta que las dos anteriores ya recorridas.









martes, 12 de junio de 2012

PUNTO Y SEGUIDO- - - ETAPA 14: CORDOBA - CERRO MURIANO - VILLAHARTA 36 KM. aprox.



En el  grupo de caminantes "500 Km. llaneando p´aquí p´allá " no nos poníamos de acuerdo para concretar fechas de nuevas salidas en nuestro camino a Santiago, el trabajo y los quehaceres diarios en los cultivos de invernaderos, principal medio de vida de la mayoría de los integrantes de este grupo, hacía muy  difícil la labor de encontrar una fecha propicia para todos. Las distancias cada vez son mas largas, lo que supone que para trasladarnos al punto donde lo habíamos dejado en la ultima etapa, se requiere estar mas tiempo y hacer mas etapas en cada atacada.
Algunos integrantes de este grupo han pospuesto el camino de forma indefinida, otros me han hecho saber su intención de continuarlo mas adelante en bici. Y otros de retomarlo en posteriores fechas a partir de la ciudad Extremeña de Mérida, por la llamada "Vía de la Plata"
Después de haber estado organizando unas etapas y rutas para los primeros días del mes de junio, todo quedó en aguas de borrajas por los motivos ya mencionados, yo por mi parte si disponía de unos días libres y me seducía la idea y el reto de hacer estas rutas en solitario, así pues metí todo lo necesario en la mochila y me lancé a la aventura.
Fueron 4 etapas en 4 días consecutivos ( en realidad fueron 5 las etapas realizadas, pues en la primera hice dos en una).
También espero que en futuras salidas, vuelva a estar acompañado de mis compañeros, si es que no abandonan este proyecto.Por mi parte,  pienso llegar al final (si puedo), pues aunque en solitario se vive aún mas el camino, hay momentos puntuales en los que he echado de menos su agradable y solidaria compañía.

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 Dificultad : Media.
      Tiempo : 10 horas.                                  






                                           No te preocupes por mi, porque yo
                                           me busco la vidaaaaa....
                                                          - Abraham Sevilla y El Arrebato-


1 DE JUNIO DE 2012

El día anterior me desplacé (se me hace extraño hacer esta crónica en 1ª persona del singular) hasta Córdoba en tren e hice noche allí. Me levanté temprano para comenzar mi andadura, quería aprovechar cuanto mas mejor las horas de la mañana antes de que saliese el sol y evitar cuantas mas horas de calor posibles, que en esta época del año se hace notar y mucho.


Según mis referencias y preguntando a los pocos transeúntes que a esas horas paseaban por las desiertas calles de Córdoba, debía abandonar la ciudad por la Av. de Blas Infante junto al barrio de Fátima, esta pasa bajo la linea de ferrocarril de Alta velocidad, en este paso encontré la primera de las características flechas amarillas que te indican el camino. Siguiendo estas crucé de sur a norte un polígono industrial dejando a mi derecha un "super-restaurado" puente romano.
 Tras cruzar también la carretera N-432 continué por un camino de tierra para pasar junto a una larguísima cinta transportadora que "acarrea" material de una cantera cercana.










Llegué también a las urbanizaciones de Torreblanca y tras dejar estas atrás, tomé uno de los numerosos senderillos que discurren entre chaparros de encina y monte bajo. No importa cual de estos pequeños carriles cojas, todos van a enlazar con el comienzo de la Cañada Real Soriana, ruta esta por la que discurre también el camino y que no abandoné hasta casi las inmediaciones de Cerro Muriano. Al comienzo de la Cañada, justo enfrente se vislumbra la ermita de Nuestra Señora de Linares emergiendo entre la espesura.

Ermita de Nuestra Señora de Linares.

Aquí comenzaba el ascenso a la sierra entre encinas, algunos tramos eran bastante escarpados y en dos ocasiones, me encontré con  puertas que cortaban el paso del camino, pero estas se podían abrir con facilidad ya que los tramos por donde transita el camino de Santiago nunca pueden ser cerrados bajo llave, estas verjas estaban allí para impedir que se escapase el ganado vacuno.

Ahora marchaba tranquilo y relajado pues las señalizaciones y el trazado del camino estaban bien definidos y no había temor a equivocarme como me ocurrió unos kilómetros atrás en que tuve que utilizar la lógica y un poco de suerte para encontrar la senda correcta.

Me propuse en esta salida no llevar ningún tipo de aparatos que pudiese utilizar para orientarme o seguir una ruta previamente trazada como GPS, navegador o internet móvil, ni tan siquiera un reloj ( que nunca llevo).Solo disponía del teléfono móvil para llamar y ser llamado. Viajar de esta manera supone tener mas contacto con la gente con la  que te vas cruzando o con la que hay en las localidades en las que llegas.
 Llevar en la mochila todo lo necesario para 4 o 5 días  de camino supone el inconveniente de la carga en la espalda, pero es mas la libertad de movimiento que se adquiere, pues la marcha es siempre hacia delante, sin tener la preocupación de buscar combinaciones logísticas para volver al punto de partida a por el coche.
Tampoco había hecho reservas previas en alojamientos o albergues de los lugares que iban a ser finales de etapa para así poder cambiar de ruta en un momento dado y alargar o acortar las etapas acorde con las fuerzas o cansancio que pudiese sufrir en cada ruta.
Me había entregado no tanto a la voluntad de Dios y si mucho a la misericordia de las personas.

Volviendo al relato de los aconteceres,caminé (casi trepé) por un tramo de sendero empinado y muy rocoso que a los que hacen este trayecto en bici, pienso que les obligará a bajarse de ella y echársela a cuestas, afortunadamente, la espesura de las encinas ofrece al caminante una sombra que mitiga y hace mas llevadero el esfuerzo.


Después accedí a una pista forestal de mas anchura y un poquito menos empinada, en ella me encontré con ¡¡un poyete!! que naturalmente hice uso de el, acordándome del grupo y del club de fans de este elemento que tambien lo hubiesen aprovechado (sobre todo Puri y en especial Bea ).

Hice una breve parada para tomar unos tragos de vino de la muy prestigiosa bodega VIÑALARGA , aprovechando que aún se mantenía fresco en la bota. Este vino, siendo de una excelente calidad y muy buen sabor, a mi me sale muy económico... vamos que gracias a una buena y vieja amistad  con el bodeguero, este me tiene surtido de vino durante todo el año, en dicha amistad amor - odio ambos procuramos que el equilibrio de la balanza no se decante nunca hacia un lado (para no resultar empalagosos) ni hacia el otro lado ( para no  acabar discutiendo a cara de perro con los dientes apretados y tensos como el acero).

Otra vez me he alejado del tema. Después de este punto comenzaba una suave bajada que enlazaba con la carretera N-432 que se empinaba de nuevo.


 

 Al acceder esta carretera he ir caminando por su arcén derecho, me alcanzaron una pareja de jóvenes que venían haciendo footing, ambos chico-chica eran hermanos y vecinos de Cerro Muriano, me pidieron agua, les di la que llevaba lamentando ser poca y no fresca que ellos tras beber agradecieron por igual. Gracias a este encuentro, se sucedieron una serie de acontecimientos que me hicieron mas agradable en camino desde aquí hasta el final de ese día. Por lo pronto caminé junto a ellos por el arcén, a poco tomamos un sendero que salia hacia la derecha, yo les seguía a cierta distancia pues ellos en su afán deportivo e ir desprovistos de carga casi trotaban.


Dando vista a Cerro Muriano, punto de
entrada a Sierra Morena.
 Al acceder de nuevo a la carretera, ellos continuaron por esta indicándome a mi el sendero que debía seguir, al despedirnos me dijeron que al llegar a Cerro Muriano, pasase por el bar-casa Bruno que este había hecho varias veces el camino de Santiago y me daría toda clase de información además de sellarme la credencial, tambien disponen de habitaciones para el alojamiento de peregrinos. Así hice, nada mas llegar al pueblo fue fácil  dar con el bar pues se encuentra en la misma ruta. La primera de las cervezas que tomé me supo a gloria aunque la "tapa " no estuvo muy acertada para mi gusto.

No se encontraba en el bar ese tal Bruno pero la amabilidad y atención que recibí por parte de camareros y clientes que allí se encontraban fue muy de agradecer.Había recorrido hasta este punto unos 15 km., mi intención era la de continuar unos cuantos mas por la tarde, así que almorcé en el bar mientras recavaba información de las próxima poblaciones a las que llegar, pensé continuar unos 10km.mas hasta El Vacar y allí finalizar esta etapa y buscar alojamiento. También conocí a Mariló (hija de Bruno) y a su marido Pedro, gente muy agradable,amables, serviciales y divertidos, perfectos conocedores del camino y sus rutas. Fue Mariló precisamente la que me aconsejó no sin antes preguntarme si me sentía con fuerzas la posibilidad de llegar a Villaharta ( 21km. mas) para que el final de etapa fuese natural y no llevar el paso cambiado en distancias intermedias. Dicho y hecho, mientras Pedro me invitaba el café,Mariló por teléfono llamó al Ayuntamiento de Villaharta e hizo todas las gestiones para que me alojase al llegar allí. Desde aquí quisiera mostrar a los dos mi profundo agradecimiento por sus atenciones recibidas.

Pedro y Mariló, muy buena gente.

Otra vez en marcha y ahora con el apremio del tiempo pues las instalaciones que el Ayto. de Villaharta ponía a mi disposición cuando Mariló las solicitó cerraban a las 20:30 horas y aún debía caminar mas distancia de la recorrida hasta ahora.
A la salida de Cerro Muriano pasé delante de unas instalaciones militares,
para poco después llegar a la antigua estación de tren de Obejo, donde dejé la carretera y tomé un sendero a la izquierda de esta que me conduciría al  Valle del Guadiato, mas adelante y agradeciendo las sombras que esporádicamente ofrecían pequeñas encinas y monte bajo mediterráneo, marchaba por un carril en medio y en paralelo con nuevo trazado de la N-432 a la derecha y una vía de ferrocarril en desuso a la izquierda.

A los 10 km. aprox. de Cerro Muriano llegué a El Vacar, pequeña pedanía de Espiel. Mi idea inicial al comenzar esta etapa era la de acabar esta aquí, me había informado previamente en internet, daban alojamiento en la caseta de la antigua estación habilitada para ello y que se solicitaban las llaves en el bar Laura, entré en el bar a tomar un refresco y pregunté sobre esta posibilidad, el dueño me comentó que el Gobierno actual  en su política de austeridad le ha retirado la custodia de las llaves, privando así a los peregrinos de hacer noche aquí y obligarlos a caminar 11 km. mas hasta Villaharta. Me pregunto ¿que cantidad de dinero pretende ahorrar con esta medida? Mas aún cuando el coste para el mantenimiento de estas instalaciones es mínimo y prácticamente se sufraga con los donativos que dejan los propios peregrinos como agradecimiento recibido por este servicio.


Pues había que seguir y hacía bastante calor, tras caminar un trecho mas por el arcén de la carretera, volví a salirme a la izquierda por una estrecha vereda  casi oculta por la hierba alta por que caminaba muy atento para no despistarme, tambien se me cruzaron al paso dos culebras, una de ellas de considerables proporciones lo que hizo que me acordase de Mari y su fobia hacia estos reptiles.

 
Al cruzar al otro lado de la carretera por un paso subterráneo, me incorporé directamente en la antigua carretera de Villaharta que abandonaría después de un par de kilómetros para continuar por una pista de tierra en descenso hasta el fondo de un barranco. Aquí descansé un poco y de paso estuve viendo y probando una de las varias fuentes de agua agria que existen en esta zona. Después, esa misma pista de tierra no la abandonaría ya hasta que enlazaba con las ultimas curvas de la carretera entrando e Villaharta, completando un recorrido total de 36 kilómetros.


Aunque llegué a Villaharta  con el tiempo suficiente para alojarme en sus instalaciones deportivas como había solicitado Mariló para mi llegada, decliné esa posibilidad optando por alojarme en el bar Mirasierra que tambien Mariló me hizo saber como otra opción. El bar se encuentra en la misma entrada al pueblo y su dueño Ángel, persona amabilísima y solidaria puso a mi disposición no solo una habitación sino toda la vivienda encima del bar con uso de la cocina, frigorífico, baño, lavadora, terraza para tender, etc. y todo por un precio supereconómico, además de ponerme al corriente de la etapa del día siguiente. Me regaló tambien una botella de agua y me selló la credencial.
Cuando te lo ponen todo así de fácil, da gusto. Mil gracias Ángel.

Despues ya solo me quedaba curar las heridas de mis pies y prepararme para la siguiente etapa que iba a ser tan dura como apasionante.

y con esto y un bizcocho, hasta mañana
a la seis.