domingo, 9 de marzo de 2014

ETAPA 49: NEGREIRA - OLVEIROA 33,5 KM.


DIFICULTAD: MUY ALTA. (El itinerario, la lluvia y el viento)
TIEMPO: 7 HORAS.

                                                                    Todo el día llovió...
                                                                              El último de la fila.

15 de Octubre de 2013, martes.

Todo el jodido día estuvo lloviendo, a cántaros sin ni un solo minuto de tregua, es la idiosincrasia de estos lares. Y para mas "inri", en una etapa de las mas largas. Ya sentí caer el agua durante la noche anterior sobre el tejado del albergue, y mantenía la esperanza de que al comienzo de esta etapa mejorase el tiempo, pero no, de modo que no quedaba otra que pertrecharse bien y ¡ en marcha!

Son escasas la fotos que pude tomar en esta jornada, por dos razones bastante obvias: 1º para que no se mojase la cámara y 2º para no parar y demorar en demasía el paso.
Para iniciar esta etapa, partiendo del albergue se retrocede un poco por la carretera que lleva a él y se toma un carril asfaltado que surge a mano izquierda y que pasa por el cercano y diminuto núcleo de San Xulian.





Superado este, el asfalto se acaba y comienza un sendero por un tramo boscoso y empinado, se habían formado numerosos charcos y el agua corría camino abajo, dificultando aún mas el caminar.






Incendio en el Alto de la Cruz.


Subiendo al Alto de la Cruz



























Al cabo de unos 1,5 km. se intercepta la carretera CP-5603 y por el arcén de esta se llega a la localidad de Zas.







Se cruza esta aldea y de nuevo volvemos otra vez un camino bordeado con muro de piedra. Este tramo es un poco mas largo, que pasa por las localidades de Rapote a los 3,8 km., y A Pena1,2 km. mas adelante.

En este punto se accede otra vez a la carretera CP-5603 para recorrer sobre ella la distancia que separa hasta Vilaserío. En circunstancias normales, este tramo se tornaría muy pesado y monótono, pero aquel día, agradecí este transito evitando el chapoteo en el agua acumulada en charcos en los caminos de tierra.



 En realidad, gran parte del itinerario en esta etapa se desarrolla por asfalto, bien por carreteras locales y comarcales importantes ó por caminos también asfaltados a través de grandes extensiones de campos de cultivo, sobre todo maíz. Son muchos los núcleos urbanos y aldeas por los  que el camino pasa junto a ellos, apenas rozándolos. Razón por la que tuve aquel aciago día muy pocas opciones para descansar y resguardarme  de la lluvia.



Recorridos algo mas de 2 kilómetros, llego a Cornado, es el último pueblo del Concello de Negreira.
Por él si atravieso por su calle principal, pero pronto lo dejo atrás para dirigirme hacia Maroñas, parroquia esta perteneciente al Concello de Mazaricos, a la que llego tras superar 5 largos kilómetros de camino asfaltado. Un kilómetro mas por la carretera AC-403 para llegar a Santa Mariña y a continuación, un desvío a la derecha y de nuevo un largo recorrido 8,3 km. aprox. entre campos de maíz y de pasto para ganado, pasando junto a las localidades de Gueima y Vilar do Castro, donde me refugié momentaneamente de la lluvia bajo la cubierta de un establo de vacas.



Cementerio de San Cristovo de Corzón
Continúo por Abereiroas,Corzón y Mallón, donde se intercepta una carretera de mas nivel por la que crucé el rio Xallas, su cauce sirve como línea limítrofe entre los Concellos de Mazaricos, que queda atrás y Dumbría en la orilla opuesta, donde nada mas cruzar el rio se llega a Ponte Olveira.
Río Xallas















 Desde este punto, ya solo me restaban un par de kilómetros mas de transito por la misma carretera para alcanzar Olveiroa, mi meta en esta etapa.

Dependencias del albergue municipal de Olveiroa
El albergue publico de Olveiroa es muy curioso, uno de los mas pintorescos en el camino de Santiago. Está dividido en varias estancias a ambos lados de una calle empinada, estrecha y adoquinada. Ocupa las instalaciones de la antigua escuela, varias casas particulares y un viejo hórreo. Recepción se encuentra en un lado de la calle, mas abajo, la cocina y al otro lado un viejo edificio de dos plantas acoje las dependencias de los dormitorios. Las comodidades en este albergue dejan mucho que desear, ya que los servicios mínimos que se le ofrece al peregrino son tan antiguos como el propio edificio que los alberga.



A pesar de que realicé esta etapa bien equipado de chubasqueros e indumentaria impermeable, lo cierto es que terminé totalmente calado, con la ropa interior totalmente mojada desde media jornada que acabó produciéndome rozaduras por todas partes. Tampoco hice parada en ninguno de los pocos pueblos por los que discurre el camino, por las ansias de acabar cuanto antes. No tuve oportunidad de abastecerme de comida durante el recorrido. De modo que acabé el día mojado, hambriento, pero sobre todo cansado, muy cansado, tanto que una vez me hube secado y aseado, no me quedaron fuerzas para recorrer el pueblo y buscar un sitio donde comer, que por otro lado en la calle seguía lloviendo. Así pues, me limité a cruzar la calle para entrar en el recinto usado como cocina-comedor, había un fuego encendido y coloqué cerca de él mi ropa para que se secara y aproveché para asar un puñado de castañas que fui recogiendo durante el trayecto. Esta frugal merienda- cena ( 6 de la tarde), la compartí con Monsieur René, un  "gabacho" de origen catalán que también se arrimó al fuego, él aportó la conversación y una lata de coca-cola, y yo las castañas.

 
Como se puede observar, nada relevante me ocurrió en esta penúltima etapa  marcada por las inclemencias meteorológicas.
Cansado, me metí muy pronto en el saco y me dormí mientras le rezaba al Dios de la lluvia para que me otorgase una tregua que me permitiese al día siguiente acabar con buen tiempo mi camino y poder disfrutar de él.
                                                         
                                                             Dios de la lluvia apiádate
                                                            de las bestias y de mí, pobre mortal. 

sábado, 22 de febrero de 2014

ETAPA 48: SANTIAGO DE COMPOSTELA - NEGREIRA . 21KM. (Camino a Fisterra)





DIFICULTAD: MODERADA.
TIEMPO: 6 HORAS.


...y luego pensé, ya que he llegado hasta aquí, también podría cruzar el gran estado de Alabama.
                                                                                                                        Forrest Gump.

                                           Santiago no es el final del camino, es el principio. 
                                                                                                                       Paulo Coelho.

14 de Octubre de 2013, Lunes.

Una vez superado el reto de llegar a Santiago, mis ansias de camino me animaron a continuar un poco mas, de seguir avanzando, de descubrir mas paisajes, mas lugares, mas gente.
Hacía tiempo que tenía en mente hacer la "gracia completa" y para ello me había propuesto llegar a Finisterre, Fisterra, Finis Terrae o como se le quiera llamar..., al Cabo de el final de la tierra, gozar el mar, el Atlántico, justo en el vértice opuesto de donde comencé esta aventura junto a mi otro mar, el Mediterraneo.
Caminar aproximadamente unos 100 kilómetros mas dosificados en tres jornadas para asomarme con vértigo a los acantilados del faro de Finisterre y contemplar el incesante batir de las olas sobre ellos.
Pero como dijo Jack " El Destripador"... -Vayamos por partes.

El camino hacia Fisterra, parte desde la misma Praza do Obradoiro, junto al hostal Reyes Católicos, caminamos calle abajo por la Cuesta del Cristo (Costa do Cristo). Esta vez, las flechas amarillas pintadas en el suelo indican la dirección para alejarse de la Catedral y dejar atrás Santiago definitivamente.




 Dichas señales nos van guiando por diversas calles y a través de un parque poblado de frondosos robles para terminar cruzando un puente que salva el río Sarela.




Últimas casas de la ciudad y comienza una estrecha vereda, es un corto trayecto para alcanzar la urbanización de Sarela y que superada esta, continúa la misma vereda en un recorrido de piedra suelta a través de un bosquecillo de eucaliptos y suelo húmedo cubierto de helechos.

En una de las primeras curvas a la derecha en este sendero, volví la vista para ver por ultima vez las torres emergentes de la Catedral sobre la ciudad de Santiago despertando bajo un cielo encapotado.



Esta pista forestal acaba tras 1,3 kilómetros donde enlaza con una carretera local para continuar por ella a la altura de la población de Moas de Abaixo.
Acto seguido, a 1 kilómetro escaso está el núcleo de Carballal. Comienza aquí otro tramo forestal en ascenso de unos 3 km. hasta el valle de Quintáns y después 2 km. de pista asfaltada hasta el Alto do Vento, donde se encuentra la localidad de Ventosa, perteneciente al Concello de Ames, dejando atrás el Concello de Santiago.



Encontrándome mas o menos a medio camino en esta jornada, iba bien de tiempo por lo que decidí tomar un buen bocadillo en un bar instalado estrategicamente al paso de los peregrinos.





A partir de este punto, sobreviene una larguisima recta de casi 3 km. por la acera que bordea la carretera AC-453 hasta la aldea de Augapesada, de donde surge un desvío a la izquierda que pasa junto a un puente medieval que no se cruza.










De inmediato, comienza un precioso sendero forestal bordeado de robles y eucaliptos, abundante vegetación y un persistente musgo cubriendo terreras y troncos de la arboleda. El contraste lo ofrecía a poca distancia un área de eucaliptos pasto de un incendio.















El ascenso es brutal, mas de 200 metros de desnivel en tan solo 2,2 km., tanto fue así que tuve que relentizar mi paso acompasandolo con mi respiración para evitar el agotamiento. Aún así, delante de mi vi a un peregrino ciclista al que dí alcance, pues avanzaba con mucha dificultad empujando la bicicleta por un firme muy irregular. Le ayudé a empujar la bici, gesto que agradeció. Era australiano y después de haber realizado su peregrinaje por el camino francés, se dirigía a Muxia.

De esta forma, hicimos cima en el llamado alto do Mar de Ovellas, donde el descenso es ahora por asfalto y pronto se llega a la población de Carballo, a la que les siguen Trasmonte, Reino y Burgueiros, distantes entre ellas en 1 kilómetro escaso.




Y por último, circulando por la misma carretera y muy cercana, llegué a la bonita localidad de Ponte Maceira, situada sobre las dos orillas del río Tambre. Este río delimita los concellos de Ames y de Negreira. El camino atraviesa Ponte Vella, precioso puente medieval de cinco ojos que une las dos orillas de un pueblo que se encontraba muy concurrido entre turistas y peregrinos que hacían un alto para relajarse y disfrutar del paisaje.




















Yo no fui menos pero acorté el tiempo de relax, pues el siguiente tramo aunque corto, invitaba a seguir disfrutando marchando a través de una espesa y húmeda arboleda siguiendo por su orilla el curso del río.


El idílico sendero cubierto de hojarasca desemboca en la transitada AC-450 a la entrada de Barca que pronto queda atrás. Se camina con cuidado por el arcén y se abandona la carretera por un desvío hacia la izquierda, es una pista asfaltada en subida hasta la puerta de entrada de el Pazo de Alvariña  donde en un muro cubierto de hiedra que lo bordea descansé antes de hacer entrada en Chancela.

1 kilómetro escaso separa esta localidad de Negreira, de hecho las primeras casas de Negreira son una continuación de las últimas de Chancela.

Negreira es un núcleo urbano bastante grande, con su avenida principal y calles adyacentes llenas de todo tipo de comercios. A la entrada había una oficina de información turística donde entré para preguntar por el albergue, allí coincidí con un peregrino francés de unos cincuenta y largos años,  juntos atravesamos casi todo el pueblo por su larga avenida, afortunadamente, este trayecto coincide con el de el camino y pasa también junto al Pazo de Cotón pasando incluso bajo un puente almenado  de piedra gris que forma parte de sus muros.


Mi nuevo amigo "el Gabacho" era poco parlanchín, dandome a conocer con gran esfuerzo que no hablaba casi nada español. Después ya instalados en el albergue, quise " chulearme" con él contándole mi peregrinación desde Almería, señalando sobre un mapa de España el otro extremo el diagonal de la península. Pero me quedé con dos palmos de narices cuando me contó su aventura andando desde Suiza.
 Después de comer, pasé el resto de la tarde haciendo "colada" y reponiendo fuerzas para afrontar la etapa del día siguiente, sin saber aún que iba a ser una de las peores y nefastas de este mi camino a Santiago - Fisterra.