El día amaneció con niebla, una niebla espesa que lo mojaba todo.
Afortunadamente, encontré un bar abierto en tan temprana hora en el que pude desayunar copiosamente para afrontar con fuerza esta etapa.
Para salir de Tineo ascendí por una calle empinada partiendo de la misma puerta del ayuntamiento hasta la fuente de San Juan a la salida del pueblo. Surge en este punto un sendero boscoso también en pronunciado ascenso hasta el Alto de la Guardia, superando así una distancia de unos 5,5 km. con un desnivel de 200 m.
Con las primeras luces del día y desde esta elevada posición, las vistas hubiesen sido magnificas de no haber sido por la persistente niebla.
En el alto de La Guardia se contacta con una carretera de asfalto viejo pero enseguida se abandona por un desvío a la izquierda donde comienza un camino delimitado en ambos lados por alambradas de espino que protegen numerosas parcelas ganaderas en donde pastan tranquilamente impasibles vacas.
El sendero deja paso ahora en descenso a una pista de cemento y mas tarde a una carretera poco transitada que a su vez, viene a desembocar con la carretera de Asturias 350 a la altura de Piedratecha.
En este punto medio difuminadas en la niebla, contacté con un par de desorientadas peregrinas consultando sus mapas.
Tras unos intercambios de opiniones continuamos juntos por el estrecho arcén de la carretera en un tramo muy peligroso, ya que a causa de la niebla el tráfico rodado no se dejaba ver hasta tenerlo practicamente encima. Afortunadamente, recorridos unos cientos de metros abandonamos el asfalto por un carril hacia la izquierda.Comienza aquí un precioso recorrido de unos 3,5 km. a través de un espeso y sombrío bosque, un sendero cubierto de hojarasca, abundante vegetación con troncos y piedras cubiertas de musgo. El paisaje invitaba a caminar tranquilo, disfrutando cada paso, a hacer buen uso de la cámara de fotos.
Merced a este sosiego y tranquilidad, nos dimos a conocer mis dos acompañantes y yo.
Miriam era una joven y simpática catalana aunque afincada en Inglaterra, había retomado en camino de Santiago en Oviedo aunque lo comenzó realizando el camino francés. Su dominio con el idioma ingles me vino bien para comunicarme con Mariana (Márian como gustaba que la llamasen), mi otra acompañante súbdita de Letonia, también había comenzado su andadura desde Oviedo acompañada del pequeño Thómas ???
Al cabo llegamos al desvío a Obona, aldea distante unos 300 metros en donde se encuentra el desahuciado Monasterio de Obona.
Aldea de Obona
Vega de Rey
Campiello
Continuamos por el sendero boscoso durante unos 2 km. mas hasta la aldea de Villaluz, localidad esta a la que apenas se entra pues el camino pasa a través de un merendero y luego contacta con la carretera TI-3.
En contraste con el bucólico paisaje caminado anteriormente, sobreviene ahora un tramo por asfalto a lo largo de esta carretera de unos 3 km. en donde se suceden las aldeas de Vega de rey, Berrugoso y la minúscula Las Tiendas, para posteriormente llegar a Campiello en donde hicimos un descanso para tomar un segundo desayuno mientras debatíamos la posibilidad de continuar esta etapa tomando la variante de Hospitales.
Acabado el receso, mis compañeras Miriam y Marian tomaron la decisión de continuar hacia Pola de Allande, por mi parte aún no lo tenía claro, la niebla que era la causante de mis dudas había levantado pero seguía asentada en las cumbres. Finalmente aplacé mi decisión de optar por un camino ú otro para cuando llegase el desvío. Es la grandeza de caminar con un plan establecido, el cual podría anular o cambiar a mi antojo, pues tampoco sentía la presión que ejerce el yugo del tiempo.
Borres
A dicho desvío se llega tras recorrer unos 4,5 km., primero por la TI-3 pasando por las localidades de El Fresno y El Espín, luego por un sendero de tierra alcanzando y rebasando Borres.
Llegado a este punto si tuve que decidir entre seguir acompañando a mis dos amigas de jornada hacia Pola de Allande o continuar en solitario por la ruta de Hospitales, itinerario este que es el originario en el camino de Santiago, pero que al discurrir por cotas mas elevadas de las montañas, durante los meses de invierno las adversidades climatológicas (sobre todo la nieve) dificultan mucho el caminar de los peregrinos, razón por la que se tuvo que buscar la alternativa hacia Pola de Allande, con un trazado mucho mas cómodo durante los doce meses del año.
Finalmente opté por seguir al lado de Mariana y Miriam.
Sandra, mi anterior compañera en la primera etapa si tomó junto con sus amigos este camino por Hospitales con lo que también se ahorraron una jornada en el cómputo total de etapas. De como fue su aventura por esta ruta tan dura como bella nos da una muestra en este vídeo que ella misma grabó.
La Mortera
A poca distancia tras superar el desvío en dirección a Pola de Allande, llegamos a Samblismo en donde tenemos que cruzar la carretera AS-219, por la que también circularemos en un tramo de 6,5 km. con sendas de tierra que la sustituyen a intervalos para volver a retomarla, visitando las localidades de La Mortera, Colinas de Arriba, Alto de Porciles y finalmente Lavadoira, último núcleo del Concejo de Tineo en donde abandonamos definitivamente la AS-219 por un desvío que nace a la izquierda con una pronunciada pendiente hacia abajo que al cabo de 2 km. nos planta en el pequeño pueblo de Ferroy.
Colinas de Arriba
Puente sobre el río Villaverde
En ascenso hacia el Alto de Lavadoira
Alto de Lavadoira.
Río Porciles
Ferroy
Las consecuencias son inevitables.
Pola de Allande
Seguimos en descenso por su vía principal mientras ya se divisan las casas de Pola aún 1 kilómetro mas abajo, en el fondo del valle.
Tras pasar junto a unos pequeñisimos huertos y cruzando un arroyuelo que los riega, nos plantamos directamente en Pola de Allande.
Marian y Miriam
Unas casas señoriales nos dan la bienvenida y el albergue también se encuentra a la entrada de este pueblo. Una vez alojados en él, tiempo de ocio para comer, aprovisionarse y pasear por sus calles con mis compañeras de viaje
Iglesia de San Andrés
siglo XVI
Río Nisón- Pola de Allande
En fin, una etapa mas. Esta ya superada y que en argot ciclista se podía denominar como "de transición" a la del día siguiente que sería "de alta montaña" y en la que tendría que superar el Puerto del Palo "de categoría especial".
Pero no adelantemos acontecimientos, dejemos que los acontecimientos sucedan.
7: 00 A.M. Tampoco fui el mas madrugador, otros peregrinos hacía rato que habían comenzado esta segunda etapa.
Terminado de pertrecharme, salí del albergue y volví sobre los pasos del día anterior pasando junto al cementerio de San Juan hasta el cruce del desvío al refugio y girando a mano derecha por la carretera en un fuerte ascenso de aproximadamente 2,5 kilómetros hasta el Alto del Fresno. El Santuario de la Virgen del Fresno se alza a la vista del viajero, yo desistí de hacerle una foto al pasar junto a él por la escasez de luz todavía.
Tocaba ahora un descenso vertiginoso por una ancha y peligrosa pista de tierra con mucha piedra suelta. Momentaneamente el camino se interna en un bosquecillo en donde crucé el puente de la Meredal con su fuente del mismo nombre en la que reposté líquidos.
Acto seguido se cruza por un puente de reciente construcción por encima de la autovía A-63, continuando en descenso hasta la aldea de San Marcelo con sus coloridas casas ubicadas en el fondo del valle. Hasta llegar a este punto, la sensación es de haber caminado mucho mas pero en realidad solo se han abarcado escasos 4 km. de etapa.
Una vez traspasado San Marcelo se circula por la carretera local SL-9 durante muy pocos metros, pues justo antes de llegar a una rotonda, surge un carril hacia la izquierda que nos guia primero por huertas de manzanos y después tras sortear el arroyo de la Meredal, el sendero se va tornando mas angosto cubierto por arboleda y maleza espinosa que dificulta el avance.
Superado este obstáculo se pasa junto a las "cuatro casas" que forman la aldea de La Reaz, justo antes de salvar una autovía por medio de un túnel.
De inmediato entré el la parroquia de La Doriga.
Pese a no ser una localidad digamos... grande, como hubo un tiempo en que si lo fue, cuenta con varios elementos históricos - culturales de relevada importancia como el Palacio de La Doriga y la Iglesia de Santa Eulalia.
Sin tiempo para entretenerme y muy a mi pesar, debía continuar el camino otra vez en ascenso, ahora por una ancha pista usada para la circulación de camiones y maquinaria pesada empleados en la construcción de una autovía elevada sobre el curso del río Narcea, río salmonero por excelencia. Pero esta colosal obra ahora paralizada solo ha dejado huella en montañas mutiladas a ambos lados del valle y gigantescos pilares de hormigón sin acabar.
A consecuencia de esta infraestructura inacabada, el camino se desvía provisionalmente por un sendero arbolado delimitado por un rudimentario muro de piedras.
Por ella se va descendiendo y pasado el tramo boscoso la senda se va estrechando paulatinamente a la altura de unas cuadras de vacas y caballos, pertenecientes estas a la localidad de Casas del Puente, junto a la carretera nacional 634.
Continuando ahora por asfalto, teniendo a mano izquierda una extensa plantación de kiwis y posteriormente pasando junto a la barriada de La Rodriga para atravesar de seguida el puente sobre el Narcea y sirve como entrada a la localidad de Cornellana.
En este lugar hice un alto para el desayuno, ya que habían pasado mas de dos horas de que comenzase esta etapa y aún no había ingerido alimento ninguno.
Acabado el descanso, transito por las calles de Cornellana siguiendo las indicaciones de las señales amarillas que me conducen al abandonado Monasterio de San Salvador. Actualmente en fase de restauración, en su interior acoge el albergue de Cornellana.
Estando tomando algunas imagenes de este bello edificio,me alcanzó Paco, un peregrino de Madrid aunque oriundo de Montánchez (Cáceres) al que conocí en el albergue de Villapañada el día anterior. Juntos proseguimos el camino en ascenso por una carretera local hasta la aldea de Sobrerriba y dejando atrás el asfalto subimos al Alto de Santa Eufemia que ofrece una vista general de Cornellana.
El transito a partir de este punto es mas placentero y relajado, por un tramo de abundante vegetación y masa forestal. Paco y yo nos fuimos dando a conocer. Realizaba el camino de Santiago merced a unas vacaciones tomadas en su trabajo como diseñador gráfico de platós de TVE y por ende me dio a conocer algunos entresijos entre bambalinas de esta radio televisión publica.
De esta manera entre confidencias, llegamos a una cantera donde las maquinas y cintas transportadoras realizaban enormes montones de sílice triturado.
Esta cantera da entrada a la pequeña localidad de Llamas.
2,5 km. mas adelante aparece la población de Quintana y algo mas de 1,5 km. accedemos a Casazorrina tras atravesar su puente.
Transitando por la calle principal de esta localidad, llamaron mi atención un par de zuecos de madera junto
a las puertas de una cuadra, tomando una fotos de estos aparecieron dos simpáticos lugareños que nos dieron una demostración de como colocarse y el uso que le dan a este calzado que allá le llaman " galocha". A mi me hizo mucha gracia el peculiar acento asturiano usado en sus explicaciones y alguna que otra palabra en bable.
Nos vamos acercando a la N-634 pero antes salvamos una autovía por un túnel y después cruzamos la carretera. La barriada de Mallecín es la antesala del casco urbano de Salas casi anexionados ambos.
Paco y yo, siguiendo las flechas nos dirigimos directamente al albergue municipal de Salas, recorriendo la larga avenida del Llaniello. Localizado el albergue, hay que solicitar las llaves de este en el bar Pacita donde también sellamos nuestras credenciales.
Paco acabaría su etapa aquí, para mi, los 20 kilómetros recorridos para llegar a Salas constituían solo la mitad de mi jornada aquel día.
Así pues, antes de despedirnos nos invitamos a varias rondas de cerveza deseándonos ambos ¡BUEN CAMINO!
Palacio de Valdés Salas y torre medieval
Después hice un poco de turismo por este bonito pueblo capital del Concejo. Al ser domingo, su centro urbano bullía de gente y las terrazas de los bares se encontraban llenas.
Río Nonaya a su paso por Salas.
Al pasar bajo el Arco del Palacio de Valdés Salas y su torre medieval, me encontré con la joven Marina y su padre Luís a los que conocí en el albergue de Oviedo, ellos también alargaron esa etapa un poco mas. Aproveché su presencia para que me hiciesen unas fotos inmortalizando este lugar.
Dejando atrás Salas, continuo por un bonito sendero cubierto por frondosos arboles que me proporcionaron una agradable sombra en aquel soleado mediodía. A mano derecha oía el rumor de las aguas del río Nonaya en el fondo del barranco.
Este tramo fue muy llevadero a pesar de ser en ligero ascenso. Mas adelante la cosa empeoró al confluir con la N- 634 y la subida se tornó mas pronunciada. La carretera describe una curva muy cerrada en donde la autovía pasa muy por encima sostenida por altos pilares de hormigón.
Acto seguido, se abandona el asfalto a mano izquierda por una pista en un tramo aún mas empinado que los anteriores, como referencia la autovía se mantiene constantemente a mano izquierda.
Esta agotador tramo que para mas "inri" cubrí en las horas mas calurosas del día y con escasa vegetación, me condujo hasta la aldea de Porciles junto a un parque eólico. En resumen, desde que partí de Salas hasta aquí, había cubierto una distancia de unos 6 km. con un desnivel de 400m.
Avanzando 2 km. mas llegué a la población de Bodenaya, el camino circula a través de sus calles y frente a su curioso albergue de peregrinos ubicado bajo un hórreo aprovechando la estructura de esta construcción.
Albergue de Bodenaya
La población de La espina sobreviene avanzando un kilómetro mas, cuenta con numerosos bares y toda clase de servicios. Marchando por su calle principal me encontré con un peregrino que realizaba el camino de Santiago a caballo, se encontraba descansando dando pan duro a su yegua. Me interesé por el y en una animada conversación me confesó que lo mas complicado de hacer el camino a caballo era encontrar un lugar al final de cada etapa en donde acampar (no usaba los albergues) y donde su montura pudiese comer hierba fresca sin tener que invadir ninguna propiedad privada.
Después caminamos unos metros mas en paralelo continuando la charla hasta inevitablemente dejarme atrás.
A la salida de La Espina, de una rotonda surge una senda delimitada por un muro de piedra y como curiosidad, sembrada de pequeños trozos de azulejos de colores semi-enterrados en el barro. Por este carril tras 1 km. se llega a la parroquia de Pereda.
Ermita del Cristo de los Aflijidos (Pereda)
Fuente de El Reconco (Pereda)
Viejo molino (Bedures)
El Pedregal
A esta parroquia pertenecen las aldeas por las que el camino transcurre durante unos 2,5km. : La Pereda, Bedures y La Millariega. Para alcanzar la siguiente parroquia de El Pedregal.
A continuación un tramo de unos 4 km. mas ó menos sin ningún núcleo urbano hasta Santa Eulalia de Tineo, población esta que apenas se roza.
2 kilómetros mas para llegar a la barriada de San Roque. Descansé unos minutos en las gradas de su campo de fútbol mientras dos equipos de "zagales" disputaban un partido. Algunos de ellos eran muy buenos.
Merendero de San Roque.
El último kilómetro de esta doble etapa la hice acompañado de un lugareño de San Roque, haciendo de guia turístico mientras me explicaba costumbres de este lugar y al llegar a Tineo se presto a hacerme una foto como final de etapa.
Una vez enfriado del esfuerzo y sobrevino el cansancio, me juré no volver a realizar una etapa tan larga.
El juramento fue en vano.