En argot ciclista, fue una jornada de transición, que aproveché para "adecentarme" un poco tras buscar alojamiento (en el albergue municipal, no me dieron plaza ni sellaron mi credencial por haber usado medio de transporte). Así pues, me hospedé en el albergue privado "Mar de fora", un poquito mas caro pero con mucho mas servicios y de un trato exquisito por parte de Silvia, su hospitalera.
Una vez realizadas las tareas, salí para dar una vuelta por el pueblo, era media mañana y disponía de todo el día para pasear por él.
El puerto que hace un año recorrí de punta a punta, bullía ahora de vociferantes marineros, ociosos transeúntes como yo y algunas que otras tribus de lo mas variopintas tomando el sol como lagartos.
A la hora del almuerzo, me instalé en la terraza de un modesto bar cercano a la parada de autobuses, "El Canario" se llamaba, mientras comía entablé conversación con su dueño Juan, amabilísimo personaje que me puso al corriente de todos los rincones del pueblo, sean turísticos o no.
Decir que en el recibidor del albergue, vi un poster en la pared de una fotografía panorámica de Fisterra, muy bonita, estaba tomada desde un punto elevado y mostraba la estrecha franja de tierra que une Fisterra con el territorio nacional. Le hablé de esta foto a Juan y me indicó el lugar al que tenia que ascender para divisar esa panorámica. Cerca de allí me habló también de un paraje poco conocido por turistas y peregrinos conocido como la piedra de San Guillermo.
La tarde de aquel día tenía previsto ocuparla en ascender otra vez al faro pero el itinerario turístico propuesto por Juan me pareció "a priori" mas seductor.
Así que, concluida la comida me pertreché con la cámara de fotos e inicié la ruta sugerida por Juan.
En principio se sigue el mismo trayecto que para subir al faro, pasando frente a la iglesia de Santa María de Fisterra, pero mas adelante se abandona el asfalto tomando un desvio a la derecha, continuando por una pista forestal en ascenso hasta la cima del monte Facho.
Faro de Fisterra
En el margen derecho, la playa de Langosteira.
En el izquierdo, la playa del Mar do Fora.
Para tomar estas dos fotos, tan solo tuve que dar media vuelta.
Para mi frustración no supe localizar la vereda para visitar los restos de la ermita de San Guillermo, una pena, pero ya me lo advirtió Juan cuando me dijo que no me sería fácil encontrar el camino, pues este esta muy poco frecuentado y menos aun señalizado.
Antes de regresar al albergue quise bajar a la playa de Mar do Fora ( Mar de fuera), lugar este que tampoco había recorrido en mi anterior estancia aquí, los lugareños de Fisterra me recomendaron que visitase. Me habían dicho que la puesta de sol desde la misma orilla de la playa es todavía mas espectacular si cabe que desde el mirador de el faro.
Por la sinuosa pasarela de madera que baja a la playa, me encontré con los mismos "hippies" que había visto esa misma mañana junto al puerto, se fueron reuniendo con otros muchos a esperar la caída del sol en plan "místico".
Y así acabé el día, con la tenue luz del astro rey engullido por las aguas, el batir de las olas, amenizado por "ruidos" de percusión de mis compañeros de playa danzando al son de los tambores mientras embriagaban el aire de olor a marihuana.
Al día siguiente realizaría la última y definitiva etapa de este peregrinar.
Sombra y ceniza de tu mar Santiago, lejanía del sol. Agua de la mañana antigua tiembla en mi corazón.
-Llueve en Santiago- Federico García Lorca.
8 de Septiembre de 2014, Lunes.
Comencé esta jornada con la idea de que fuese la penúltima y hacer escala en Pedrouzo para al día siguiente hacer una más para finalizar este camino, pero el devenir en la realización de esta etapa y dejandome llevar por la inercia de mis pies, me llevó a concluir este día en Santiago de Compostela. Y o mejor de todo en muy buena y divertida compañía.
En este post comentaré a "grosso modo" lo mas característico que sucedió y algunas de las imagen es que tomé en el trayecto. Para el itinerario que seguí, lo comento de una forma mas detallada remitiéndome a las dos etapas finales de mi anterior camino de Santiago y dejo aquí en ambos enlaces: ETAPA 46 (Arzúa - Pedrouzo), ETAPA 47 ( Pedrouzo- Santiago de Compostela).
A temprana hora dejé atrás Arzúa por la rúa de la Fonte, atravesando después un frondoso bosque de eucaliptos y robledales para llegar a la cercana población de Preguntoño y atravesar por un túnel la carretera nacional 547. A la salida del túnel se camina hacia el norte durante unos metros para después girar a la izquierda en un recorrido similar al de la carretera pero alejada de esta, lo que hace el caminar mucho mas atractivo y cómodo.
Se visitan en este recorrido de 8,5 kilómetros pequeñas aldeas y mas importantes parroquias como A Peroxa, As Quintas, A Calzada, O Outeiro y Boavista, para finalmente interceptar de nuevo la N547 a la altura de Salceda.
A Calzada
O Outeiro
O Outeiro
El Salceda había un bar a orilla del camino con terraza exterior atestada de peregrinos tomando un refrigerio o simplemente descansando al tibio y agradable sol mañanero de septiembre. Decidí hacer un alto allí y tomarme la primera cerveza del día ( después vendrían muchas mas).
Homenaje a un peregrino fallecido
O Empalme
A continuación, en camino se interna brevemente en una bóveda formada por enhiestos eucaliptos para salir al asfalto que se cruza por encima y por debajo en varias ocasiones para circular por su arcén a derecha e izquierda, en un tramo de unos 4,5 km. pasando por las poblaciones de Ras (punto donde enlaza el Camino del Norte), A Brea y otros pequeños núcleos antes de alcanzar otra vez la carretera en O Empalme. En el mismo merendero donde un año antes descansamos juntos Sonia, Alessio y yo, antes de despedirme definitivamente de ambos.
Medio kilómetro mas adelante, tras otro paso subterráneo se encuentra la ermita de Santa Irene con su barroca y refrescante fuente y varias casas aledañas.
A Rúa
Un corto y relajante trayecto de unos 2 km. a través de eucaliptos nos sitúan en la pequeña aldea de A Rúa, antesala de Pedrouzo, a escasos 1,5 km mas adelante, distancia que realicé acompañado de un numeroso grupo de peregrinos/as.
Conversando con ellos les indiqué que si su intención era la de finalizar esta etapa en Pedrouzo (como así fue), marchasen por el arcén izquierdo de la N-547 denominada Avenida de Santiago por el casco urbano, donde encontrarían el albergue municipal sin tener que rodear la población.
Me despedí de ellos al cruzar la carretera y continué adelante subiendo una empinada cuesta. Tampoco es necesario internarse en Pedrouzo pues el camino continua girando a la derecha al llegar a un complejo industrial tal y como indica un "hito", e internarse en un bosquecillo de eucaliptos.
Amenal
En esta ocasión pude disfrutar de este tramo del camino con luz diurna, pues en la anterior lo realicé a comienzo de jornada.
Se atraviesan las extensas parcelas de cultivos y prados pertenecientes a San Antón y Amenal.
Se sucede una empinadisima cuesta para llegar a Cimadevilla y se continua en ascenso ya por una pista forestal mas ancha aproximandonos paulatinamente al aeropuerto de Santiago con algún que otro avión sobrevolando nuestras cabezas.
Se da un repentino giro a la derecha que enlaza con la vía de servicio de la autovía A- 54 de Santiago a Lugo donde una escultura con elementos característicos del peregrinaje a Santiago indica la cercanía de esta ciudad.
Rodeando el perímetro el aeropuerto cercado por una valla adornada de infinitas cruces, para llegar a San Paio donde tomando una cerveza en un bar conocí a dos divertidos y vociferantes italianos con sus respectivas parejas, que pagaron mi consumición.
Iglesia de San Pelayo-
Lavacolla
Barrio de San Marcos
Con ellos continué el camino pasando por Lavacolla, Vilamaior y la barriada de San Marcos, a pocos metros de ascender al Monte do Gozo no sin antes hacer otra parada para reponer "líquidos".
Rio Sionlla (Vilamaior) o arroyo de Lavacolla.
Lugar donde los antiguos peregrinos lavaban sus ropajes
ante su inminente llegada a la Catedral de Santiago
Yo, Francesco y su cuñao
En el Monte do Gozo sellamos nuestras credenciales e hicimos fotos dejando constancia de nuestro paso por allí. Francesco, que así se llamaba uno de los dos italianos masculinos ( el otro era su cuñao ) me exigió en que me fotografiase con ellos en una de las caras de la escultura en las que se representa a su "tocayo" San Francisco con la excusa de que ese año se conmemoraba el 8º centenario de la peregrinación de este Santo para visitar la tumba del apóstol Santiago.
Puerta de los peregrinos en el
barrio de San Lázaro
Ya a la entrada de la ciudad de Santiago continuaron las fotos y las bromas hasta que me despedí de ellos, pues retrasaron su marcha para buscar alojamiento en el barrio de San Lázaro.
Así pues recorrí los últimos e interminables metros por las calles de Santiago hasta desembocar otra vez en la Plaza de Obradoiro, igualmente emocionado como el año anterior frente a la fachada aún en obras de la Catedral.
En esta ocasión no visité su interior, sus puertas estaban cerradas hasta que se celebrase la misa horas después. En su lugar me dirigí a la oficina del peregrino para obtener mi 2ª Compostela y en consigna desembarazarme del peso de mi equipaje para recorrer con mas tranquilidad las calles y bares.
Detalle de la fachada de la Catedral de Santiago
Peregrinos de lo mas
variopinto.
Compostela y Cotolaya
Monumento a San Francisco.
Siguiendo la recomendación del peregrino italiano Francesco visité la iglesia de San Francisco, sita en una de las calles aledañas a la Catedral, para obtener la llamada Cotolaya, un documento parecido a la Compostela que se expedía con motivo de la conmemoración anteriormente citada y que se le otorgaba a los peregrinos presentando su credencial.
Plaza de Obradoiro desde la escalinata de la Catedral
Por último y realizados todos los trámites, busqué alojamiento para pasar la noche con la idea de, al día siguiente desplazarme en autobús a Fisterra para cumplir con el objetivo de este viaje. Para mi mas importante y ambicioso que haber llegado a Santiago.
Mas adelante daré mas detalles.