miércoles, 1 de enero de 2014

ETAPA 45: AIREXE - ARZUA 36,4 KM.

                                               

   
DIFICULTAD: NINGUNA.
TIEMPO: 10 HORAS.
                   
                                                             Camino hace amigos
                                                                                       -Refranero-

11 de Octubre de 2013.

Pernocté en el albergue de Airexe y tras un breve desayuno, continué mi camino por la misma vía por la que alcancé esta parroquia como ya comenté en la etapa anterior, se trata de una vía asfaltada y adosada a esta un carril terroso de uso especifico para el peregrino con un bordillo y una linea amarilla delimitando ambos.
La caminata de este día fue muy cómoda en todo su recorrido.
 Aún no había amanecido todavía cuando llegué a la aldea de Portos, distante 2 km. de Airexe.
 Unas curiosas hormigas del tamaño de un burro adornan un parque publico junto a la carretera de esta localidad.





Muy próxima esta la parroquia de Lastedo, a unos 600 m., a la que arribo con las primeras luces del día. El peregrino a su paso por  aquí se encuentra con los nichos de su cementerio al borde mismo del camino.




Le siguen después Os Valos y A Brea con un intervalo de 1 kilómetro entre ambas aldeas.
A partir de A Brea se transita ahora por un carril paralelo a la carretera nacional 547, en ocasiones se separa de esta para transitar por medio de una arboleda que infunde una sensación de paz y sosiego al caminante.
 
Palas de Rei
Tras hora y media desde el comienzo de esta etapa y recorridos 7,5 km., llegué a Palas de Rei. Este Concello dispone de todos los servicios que el viajero pueda necesitar, es un núcleo urbano bastante grande, donde aproveché primero para tomar un segundo desayuno y después hacer unas gestiones telefónicas y de aprovisionamiento.


Saliendo de Carballal.
Una vez terminada la tarea, de nuevo al camino. Para salir de Palas, retomé la carretera N-547 hasta un desvío a la derecha que conduce a la parroquia de Carballal, en realidad es un pequeño rodeo pues se puede continuar por el asfalto, pero merece la pena atravesar por esta bonita localidad. Además se agradecía la sombra de los robledales en aquel soleado día.

Volví a toparme con la carretera pero solo para cruzarla al arcén izquierdo en donde continua el sendero, y tras algo mas de 1 kilómetro, entro en la aldea de San Xulian do Camiño. Me sorprende ver en este lugar todo lo mas representativo de la Galicia interior concentrado en una sola imagen, que naturalmente capturé con la ya entonces idea de dejarla plasmada aquí.
 
Hórreo, iglesia- cementerio, castaños y cruceiro. Galicia





Mas adelante me topé con este cartel que indica el desvía hacia la aldea de A Graña, probablemente algún peregrino de la "mala follá" se entretuvo en borrar la virgulilla de la "ñ" para sentirse así mas cerca de su añorada y bella tierra.







 Sin tomar el desvio  A Grañá continuo hacia adelante y enseguida llego a la aldea de Ponte Campaña, aquí se encuentra el albergue-bar Casa Domingo donde el peregrino puede disponer de viandas y morada.
Comienza aquí un tramo del camino  de una belleza increíble, espectacular.
Como si de un bosque imaginario de esos que salen en las películas de duendes y gnomos, se trata de una espesa masa forestal de robles altos con gruesos troncos invadidos de hiedra y musgo, ramas entrelazadas en las alturas creando un pasadizo abobedado. El sol se interna a duras penas por entre las hojas y el camino desgastado y erosionado de piedra lavada por numerosos resudaderos de agua que corren pendiente abajo.
 Ese día me encontré el firme relativamente seco, salvo en ocasiones en donde tenía que andar a saltos para evitar algunas pozas que se formaban entre las piedras.
¡Cuidadín, cudadín!
Por este precioso andadero transité durante 1,5 km. aproximadamente hasta la aldea de Casanova, después el sendero se hizo mas llano y suave, pero de un paisaje similar.



Limite Lugo - A Coruña
Tras Casanova, al cabo de otros 1,5 km. está Porto de Bois, y a poca distancia se llega a Campanilla, otra pequeña aldea, siendo esta la última perteneciente al Concello de Palas de Rei y de la provincia de Lugo.
A poca distancia (0,5 km.) O Coto, aldea del Concello de Melide ubicada en la linea limítrofe entre Lugo y  A Coruña, última provincia  por la que transitar en mi recorrido por la geografía española.





Como ya comenté en post anteriores, las aldeas se reagrupan en parroquias, O Coto pertenece a la parroquia de  Leboreiro, a tan solo 700 m mas adelante. Esta población se cruza enseguida y se abandona a través de un pequeño puente medieval.


Comienza aquí un tramo en donde la vegetación cambia radicalmente y enlaza de nuevo con el asfalto de la N-547. Un andadero habilitado para los caminantes pasa frente a un extenso polígono industrial engalanado con varias placas y esculturas conmemorativas y referentes al camino de Santiago y a sus peregrinos.
Furelos
Superado este tramo el camino se desvía hacia la izquierda alejándose de la carretera.
 En una bifurcación no señalizada tuve dudas por donde seguir, consultando los mapas me dió alcance una joven peregrina que vi llegar con paso renqueante, al preguntarle a ella que dirección seguir, la chica optó con acierto por el sendero a la derecha, la acompañé.
Juntos recorrimos los 2 km hasta la aldea de Furelos con su puente medieval de tres ojos a la entrada de esta y dos kilómetros mas hasta el importante núcleo de Melide.

Sonia, que así se presentó mi acompañante quiso sellar su credencial en la iglesia Sancti Spíritus de Melide, situada en una plaza de este pueblo. Se desembarazó de su mochila para acceder al templo, yo me quedé al cuidado de esta fuera en la puerta. Tras un rato tomando el sol sentado en el suelo de la plaza y ver que la chica no salía, entré en la iglesia y la encontré haciendo fotos al retablo, vírgenes, santos y personajes históricos allí sepultados. No había nadie mas en la iglesia, razón por la que no pudo sellar su cartilla.
Entre bromas susurrantes y risas ahogadas sobre el aspecto que tenían los Hidalgos enterrados en la piedra esculpida, Sonia me confesó que era muy creyente, a la vez, le dije que mi posición frente al tema religioso era todo lo contrario... Respeto absoluto.
Sonia se quedó maravillada por la belleza de una antigua talla representando a una Virgen..., ¡vale, si tu lo dices!... a mi me parece mas bien un trozo de madera.

Sepultura del siglo XV del caballero
Alfonso Váquez de Insua.
Retablo del convento Sancti Spiritus
de Melide










Salimos de allí y mi  acompañante seguía empecinada en sellar, por lo que nos acercamos al albergue municipal que lo encontramos cerrado por obras creo recordar.
Frustrada, continuamos restándole kilómetros a esta etapa.

Tras dejar Melide, alcanzamos Carballal y un poquito mas adelante nos internamos en otra frondosa masa de eucaliptos y robles donde decidimos hacer un alto para comer, fue aquí donde sucedió el episodio de los orines que comenté en mi FACEBOOK.

También fue aquí donde tras los bocadillos compartidos, Sonia se preparó un cigarrillo  y abandonó sobre un mojón del camino el tabaco de liar y el librito de papeles, prometiéndose a si misma, encomendándose al Apóstol Santiago y ante mí como testigo dejar de fumar.
Límite Lugo - A Coruña.
-Vale, tó eso está mú bien- le dije - pero te arrepentirás.
- Que no, que no. Estoy decidida.
- Tu misma.
Solo aguantó ese día, a la mañana siguiente al comienzo de la siguiente etapa, compró una cajetilla en el bar donde desayunamos.
-¡ Que bien sienta un cigarrillo después del café! Dijo.
- Te entiendo. Le dije con una leve sonrisa, pero por dentro "descojonao".





Continuando el camino, pasamos por las aldeas de Parabispo (del Concello de Arzúa), A Peroxa y la parroquia de Boente, donde hubo tiempo para un necesitado café y aprovechando ese pausado momento en la mesa del bar para que la madrileña Sonia y yo comentasemos nuestra situación personal, caminos recorridos, anécdotas y experiencias en ellos vividos...
Transitamos varios metros por el arcén de la N- 547 y después por un carril a la izquierda pero en paralelo a esta durante algo mas de 2 km. para pasar por Castañeda, luego 1 km. mas para cruzar de nuevo la carretera, esta vez por un paso elevado y después 2 km. de bajada hasta el río Iso. El paso renqueante de mi compañera de viaje era debido a una lesión muscular en ambas rodillas que se produjo hacia varios días en su etapa hacia Sarria, en donde le recetaron unos calmantes para atenuar el dolor y proseguir su camino. Esto no le impedía que marchase con un ritmo vertiginoso que a veces a mi me costaba seguir, pero donde mas sufría era en la bajadas, donde Sonia recurría a la técnica de andar de espaldas de la que había adquirido gran destreza y no aminoraba la marcha... Todo un espectáculo,vamos.


El río Iso era la puerta de entrada a Ribadiso da Baixo, localidad próxima a  Arzúa, tan solo 3 kilómetros mas adelante marchando por la carretera nacional que se convierte en una larga avenida a la entrada del casco urbano. Marchamos Sonia y yo entre bromas y risas, fatigados pero a la vez aliviados por alcanzar nuestra meta.

El reportero, reporteado.
Fotografía y edición de Sonia Alvarez.
 Por esta avenida,  unas vieiras de bronce incrustadas en la acera nos guiaron hasta el albergue municipal el cual para nuestra frustración encontramos ocupado en su totalidad. Un peregrino italiano nos comentó que él ha sido el último en alojarse allí, Sonia lo conocía y me lo presentó, se llamaba Alessio.
No quedó mas remedio que alojarnos en un albergue privado y en consecuencia mas caro.
Luego después de asearnos nos fuimos a dar una vuelta y realizar unas compras de comida para el día siguiente.
Después de varios días malcomiendo, mi organismo me exigía una comida caliente., le propuse a Sonia invitarla a cenar. Si las latas de cerveza que apuramos a nuestra llegada a Arzúa dieron para unas risas mas, el vino compartido en la cena dió paso a confidencias mas personales, una charla larga y relajada sentados a la mesa del bar. Entre muchos temas, mi interlocutora me confeso el motivo que la llevó a realizar el camino, una promesa en torno a un problema con un miembro de su familia y la ocasión para evadirse momentaneamente de una tensa situación.¡ Cuan distantes sus motivos de los míos!
De vuelta al albergue hice una llamada telefónica a mi familia, en los escasos cinco minutos que duró la llamada me encontré a mi acompañante durmiendo en su litera, exhausta, rendida.
 Hala, buenas noches.

martes, 17 de diciembre de 2013

ETAPA 44: SARRIA - AIREXE 39,8 KM.




DIFICULTAD: MODERADA
TIEMPO: 11,30 HORAS
                                                       
De aldea en aldea
el viento lo lleva
siguiendo el sendero...
                                                                         -El titiritero- J.M.Serrat.

Jueves, 10 de octubre de 2013.

Para este día, me permití el lujo de contratar un servicio de porteador de equipaje, es decir, el propio dueño del bar donde desayuné se ofrecía para llevar en su furgoneta la mochila hasta el lugar donde acaba la etapa (Portomarín) por un precio de 6€, a mí me cobró 8€ por llevármela hasta un punto mas avanzado.
El gasto extra pagado para aliviar el peso de la carga sobre la espalda, lo contrarresté privandome ese día de otro lujo, la comida.
Los primeros 6 kilómetros de esta jornada los recorrí en la oscuridad de la noche, durante aproximadamente hora y media antes de que amaneciese, así que me abstuve de hacer fotos, total ¿Pá que?
La salida de Sarriá se realiza ascendiendo por su calle principal (Rúa Mayor), pasando junto a un mirador desde el cual hubiese podido divisar todo el núcleo de Sarria, de no ser por el horario temprano (noche cerrada) y una espesa y aplastada niebla que lo cubría todo.
Al final de la calle, comienza un descenso corto hasta un área recreativa junto a un pequeño río que se cruza por un también pequeño y bonito puente medieval. Comienza en este punto un empinado repecho a través de un angosto sendero entre enormes castaños.
A pesar de la hora tan intempestiva, noté un mayor incremento de peregrinos realizando el camino desde la misma salida de Sarriá. La explicación a esta masificación de gente, es que son muchos (en su mayoría "guiris") los que comienzan su peregrinaje hacia Santiago desde esta ciudad, pues cumplen así con la distancia mínima recorrida a pie (100 kilómetros), para conseguir la acreditación de la Compostelana.
Caminamos muchos y en fila ascendiendo por el estrecho sendero, alumbrándonos con la luz de linternas, imaginé que podíamos formar la imagen de una procesión de almas en pena portando antorchas y gruesos cirios de cera vagando eternamente en la oscuridad. A Santa Compaña.

Son muchas las aldeas que se visitan durante el recorrido en esta jornada y muy cercanas entre sí. La primera de ellas al cabo de 3 km. As Paredes, es como lo dominamos en el Sur, una "cortijá", dos o tres viviendas rodeadas de campos cultivados. A continuación, a un kilómetro escaso,Vilei, un poco mas grande, con infraestructura urbana y con algún que otro bar.

 
Tras 800 metros, Barbadelo, que pronto se deja atrás. Se suceden Rente y A Serra, tras cruzar la carretera LU-5709.





Se abandona el asfalto para continuar ahora por un paraje mas bonito. Enormes y frondosos arboles forman un corredor tapizado de hojas caídas. Caminar por este paisaje, entre arboles y niebla daba una sensación mística propia de estos lugares.









Pelegrín, mascota del año Xacobeo 93
cerca del Molino de Marzán
Tras algo mas de 2 km. marchando por este sendero, se intercepta y se cruza la carretera C-535 para pasar junto a la aldea de A Pena, a la que " a penas" se roza. En la misma orilla del camino encontré un puesto de avituallamiento sin vigilancia ninguna en el que se ponía a disposición del peregrino termos con bebidas calientes, agua, frutos secos y algunas frutas del tiempo. Se confiaba en la honestidad y buena fe del viajero para hacer uso de aquellas viandas a cambio de un donativo, si quisiese.

 El camino describe una amplia curva hacia la izquierda para avanzar de nuevo por una bonita senda delimitada por muros de piedra cubiertos de musgo.

Fotografia de Sonia Alvarez, gracias compañera.
Aldea de Cortiñas

Peruscallo, Cortiñas y Lavandeira, son otras tres aldeas muy cercanas entre sí, por las que transcurre el camino a través de ellas.


 



1,5 kms. mas adelante, entro en A Brea. Es en esta aldea donde se comienza a contabilizar los 100 kilómetros para llegar a Santiago necesarios realizados a pie que dan al peregrino derecho a recibir la Compostelana. Yo me quise inmortalizar junto a un falso mojón que indica esta distancia, el verdadero que se encuentra unos pocos metros mas adelante, presentaba una imagen muy lamentable, merced a las huellas que los peregrinos han dejado sobre él, al paso por este punto.

Continua la sucesión de pequeñas y algunas minúsculas localidades, aproximadamente a 1 kilómetro de separación entre ellas, algunas con una distancia aún menor.
Morgade, primera aldea del Concello de Paradela, tras dejar atrás el Concello de Sarria. Ferreiros y a continuación comienza un camino asfaltado para llegar a Mirallos, en donde se encuentra el bonito y diminuto edificio de la iglesia románica de Santa María de Ferreiros rodeada por su cementerio local.


Siguen las localidades de A pena (curioso, se llama igual que la anterior aldea a orilla de la carretera), As Rozas. El sendero vuelve a ser de tierra cubierto por hojas secas, en el margen izquierdo de este , me topé con una cruz de madera rodeada con alambre de espino en la que los peregrinos a su paso habían depositado toda clase de objetos personales y escrito mensajes en las piedras que sustentan esta cruz.
 Se dice que:

      El Camino da experiencias al peregrino y este a cambio debe de dejar algo personal en él.
 
A mí aquello me pareció un vertedero.

La gente se aburre mucho

 Moimentos es otra aldea a la que se llega después de cruzar la carretera local LU-4203, le sigue Moutras en donde a su entrada encontré dos hórreos clásicos de mejor y peor construcción mas y menos conservados.
 
"culíco de vaca"


La aldea de A Parrocha en donde algunos vecinos se afanaban en aprovechar las boñigas de vaca para uso agrícola.







A escasos 1.5 kms. Vilachá, última aldea del Concello de Paradela, con un puesto de bebidas similar al que encontré varias aldeas atrás.

Después,  el camino asfaltado recorre en descenso la distancia que une Vilachá con Portomarín (2,5 km.).
Portomarín se encuentra situado sobre una ladera de un monte, junto al margen derecho del rio Miño, teniendo como referencia la dirección hacia donde transcurren sus aguas. Es un pueblo nuevo, de reciente construcción (1962), a raíz de la construcción del embalse de Belesar que anegó el viejo pueblo, para mas información, pinchar aquí.



Mi paso por este sitio, coincidió en la temporada de aguas bajas del rio Miño, en otoño, por lo que pude tomar algunas fotos desde el nuevo puente y disfrutar de de las vistas que muestran algunas edificaciones del viejo Portomarín emergiendo de las aguas.


Nada mas cruzar el puente, el viajero encuentra unas escaleras construidas sobre parte del viejo puente romano, trasladado y reconstruido piedra a piedra como uno de los accesos al pueblo.

Ayuntamiento de Portomarín
Era temprano sobre las 1 de la tarde, acerté en mis cálculos sobre la hora de llegada a este punto.
 Sentirme libre de la carga de la pesada mochila hizo que mis piernas avanzaran mas rápidas. Decidí dar una vuelta por el pueblo, vagar por sus calles y aproveché la circunstancia para sellar mi cartilla en el albergue ya que Portomarín es fin de etapa natural en el camino de Santiago.


Efectivamente sus construcciones son nuevas, sus calles rectas y paralelas entre si, formando cuadrículas perfectas. En una plaza junto al ayuntamiento esta la iglesia de San Nicolás, también trasladada piedra a piedra desde su emplazamiento anterior y de nuevo reconstruida. Desde un parque situado en un nivel superior pude contemplar unas magnificas vistas del rio.

Después del descanso tocaba continuar.
Enfilo la carretera C-535 que pasa bajo la escalinata de entrada, pero enseguida la dejo tomando un desvío a la izquierda cruzando un tercer puente que accede a las cercanas casas de O Souto. Un sendero de tierra nace en este punto, se aleja de la carretera pero sigue la misma dirección que esta, de hecho convergen de nuevo a la altura del desvío a San Mamede. Ahora se circula en paralelo, adosado a la C-535 y cruzándola en varias ocasiones por una vía de servicio peatonal. Pasé frente a una enorme fabrica de ladrillos abandonada y mas adelante junto a la fachada de una fabrica de abonos y compuestos químicos.








 
Bar- albergue de Gonzar
Cubierta la distancia de 5 km., llego a Gonzar. A pesar de contar con albergue y otros servicios, me pareció mas un lugar de paso que de estancia. En mi planificación de esta etapa, Gonzar iba a ser el punto donde acabaría ese día, pero en vista de lo aventajado respecto al horario previsto opté por seguir un poco mas, así que recuperé mi mochila que el porteador dejó en el bar, y por no parecer descortés tomé una caña de cerveza (sin tapa) que me sirvió de almuerzo.


Cementerio de O Hospital






Otra vez con la casa a cuestas y de nuevo caminando por el andadero junto a la carretera evitando el incomodo asfalto, pasando por Castromaior y O Hospital donde a la salida de esta localidad hube de interpretar las indicaciones para sortear un intrincado cruce de varias carreteras con paso elevado, rotonda y desvíos por todos lados. Al final, sin estar seguro que rumbo seguir opté (con acierto) por una pista asfaltada delimitada por un arcén de tierra, la cual ya no abandonaría hasta el término de esta etapa y por la que continuaría al día siguiente durante bastantes kilómetros.


Visito así las últimas aldeas de esta larga jornada, Ventas de Narón, A Prebisa, Lameiros, Ligonde, en donde un camino muy estrecho casi cerrado en abundante vegetación, ataja una amplia curva que la carretera describe poco antes de llegar a Airexe, punto final de ese día.

Albergue de Airexe
El albergue de reciente construcción esta al paso de los peregrinos al borde mismo del camino. Según la guia del camino este albergue cuenta con 20 plazas, pero cuando yo me alojé en el eran muchas mas pues las literas estaban apiñadas unas con otras, sin apenas espacio entre ellas, y todas ocupadas. Un poco incómodo, pero Mª. Paz su hospitalera era una señora encantadora, amable, risueña y muy servicial con los peregrinos.


A la caída de la tarde, poco antes de acostarme me entretuve viendo como un ganadero daba de beber a sus vacas en una fuente con un largo abrevadero justo enfrente del albergue, y yo sin batería en la cámara.

Cruceiro